Nuevas estrategias para el Fracking

El Gobierno Vasco y los partidos políticos diseñan nuevas estrategias para poder llevar a cabo sus proyectos escurriendo el bulto de la oposición popular y sin perder votos para las elecciones que se vislumbran en el horizonte…

Ellos mismos le llaman así, la nueva “Estrategia Energética de Euskadi 2020” y claro, como todo tiene que llevar un nombre comercial para poder venderla mejor: 3E2020 QUÉ BONITO! Al menos esta vez el nombre no está en inglés…

Según esta nueva estrategia se pospone hasta dentro de tres años la explotación del gas pizarra, pero no su exploración en la que se va a invertir una cantidad de dinero tal que nadie lo haría si no tuviera unas garantías de que va a obtener un rendimiento económico. ¿Alguien puede creerse que las empresas involucradas en los proyectos de investigación invertirían las cantidades de las que se habla si no tuvieran garantías de que van a poder explotar los recursos investigados? Nos quieren hacer creer que estas empresas invierten su dinero en beneficio de la ciencia y del progreso humanos sin esperar ningún beneficio a cambio… En fin… son políticos y les preocupan sus poltronas, así que hacen sus cálculos y en función de ellos sus “promesas” que luego pueden ser cumplidas o no… qué más da. Lo importante es conseguir que los votantes se las crean y confíen en ellos a pesar de todo.

El caso es que la noticia publicada hace algunos días en El Correo  nos deja boquiabiertos.

En relación con esta noticia, Mikel Otero, miembro de la Plataforma Fracking EZ Arabanos ofrece una atinada reflexión en la web fracturahidraulicano que copiamos a continuación:

Sobre moratorias y ambigüedades en el ‘fracking’

4 de Junio, 2012

Nos hacemos eco de este artículo de un compañero de la Plataforma Fracking Ez Araba denunciando la triquiñuela que pretenden hacer ciertos partidos políticos para sacar tajada de una hipotética moratoria para el fracking.

Javier Carro, parlamentario del PNV, defendia la necesidad de aplicar una moratoria a la explotación de gas mediante fracking en un articulo de opinión publicado en “Noticias de Álava” el pasado martes 29 de mayo. Como representante habitual del PNV en este tema, sus comentarios se pueden considerar como postura oficial. En una red social, Carro hablaba de intoxicación informativa porque se califica de ambigua la postura de su partido. Nada más lejos de la realidad. La palabra es idónea.

El PNV presentó dos mociones la semana pasada. Una en el Ayuntamiento de Gasteiz, pidiendo una moratoria, de al menos cinco años, a la exploración y explotación de gas mediante fracking (aprobada con los votos de PNV y PP); y otra en el Parlamento Vasco, órgano natural de la discusión, donde se pide una moratoria para la explotación, pero manteniendo la exploración (rechazada por los votos de PP y PSE). La diferencia salta a la vista. Pero tiene una explicación.

El gesto realizado en el Ayuntamiento podría parecer un posicionamiento claro en contra del fracking. Pero no lo es. PNV y PP saben que el fracking va a ser un tema caliente en las próximas elecciones, al menos en Araba. La conciencia antifracking está calando en la sociedad y el movimiento de oposición ha mostrado capacidad y sigue creciendo. Las 40 organizaciones adheridas a la plataforma Fracking Ez Araba ejercen presión sobre las posiciones de PP y PNY. El creciente número de municipios que se han declarado libres de fracking también.

Ante este panorama, la postura acertada puede ser pedir moratorias y pasar por prudentes. Un golpe de efecto que deja solo al PSE en la defensa de la extracción inmediata. Pero las moratorias tienen que ser muy medidas, pues todo indica que la intención real es hacer fracking.

La petición de una moratoria por parte del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en realidad es un brindis al sol. Una declaración de intenciones que no compromete a nada. Menos aún cuando los dos partidos que la apoyaron mostraron otra postura en el Parlamento. La única oposición real es denegar las licencias municipales, algo que ya se estaba haciendo provisionalmente. Este es el guión durante el reinado green y, sobre todo, hasta las elecciones autonómicas.

En el parlamento, la cosa cambia. Aunque aprobar una moratoria en el Parlamento Vasco carecería de efecto legal (la competencia es estatal), sí debiera suponer un corte inmediato de financiación pública al proyecto. Los 50 millones de euros para los dos primeros pozos saldrán del Departamento de Industria, es decir, de nuestros bolsillos. Y si el PNV tiene miedo de que una empresa privada entre a solicitar concesiones, no tenemos dudas de que el Parlamento Vasco podrá poner trabas si realmente se rechaza el fracking.

Así, parece mejor estrategia pedir una moratoria parcial (a la explotación) y dejar los planes de exploración intactos. Sin embargo, permitir la exploración supone hacer fracking con los mismos productos y técnicas, o sea, vulnerando la precaución que se pretende mostrar y sometiendo el territorio a los peligros que se pretenden evitar.

De todos modos, lo más llamativo es que, aun aprobándose, la moratoria no tendría efecto práctico alguno, ya que la secuencia de extracción actual implica que la explotación masiva no comenzará antes de 2017. Si la exploración es exitosa, en 2015 habría que tramitar la licencia de explotación, iniciándose unos trámites que podrían suponer dos años. En resumen, la explotación a gran escala no se podría llevar a cabo antes de 2017-2018.

Para dar buena imagen se puede exigir hoy una moratoria de 5 años a la explotación, hacer fracking exploratorio, y en 2017 abrir otra vez la veda. Con moratoria o sin ella, las fechas de explotación serían las mismas. Si aprueban la moratoria y crean una comisión cientifica que siga investigando las mejoras en seguridad (punto 2 de la moción), se fracturará bajo el paraguas de la ciencia. Es decir, lo mismo, pero con bata blanca.

Las dudas mostradas por el PNV en torno a la fractura hidráulica se basan en el informe para el Parlamento Europeo del Instituto Wuppertal, de donde copian párrafos completos. Sin embargo, y aunque lo conocen, ignoran el informe del Centro Tyndall que, además de relatar las afecciones locales del fracking, advierte que, apostando por esta técnica, el calentamiento global se agravará irreversiblemente.

Lo irresponsable no sería entonces descartar para siempre el fracking, como afirma Carro, sino apostar por él y esconderlo tras una moratoria ineficaz. Proteger el medio ambiente no es sólo conseguir explotar el fracking sin contaminar un acuífero. Es llevar a cabo un transición de inmediato hacia un modelo energético bajo en carbono. Queremos finalizar recordando que aún estamos a tiempo de detener esta pesadilla. La plataforma seguirá abierta a todos los que tengan claro que el fracking no es una opción … ni siquiera a explorar.

Mikel Otero, miembro de la Plataforma Fracking EZ Araba

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