Aguas subterráneas. Riesgos del fracking

En la web de acuifer se puede leer un interesante comentario acerca de los problemas para los acuíferos de Álava de los permisos de investigación de hidrocarburos recientemente concedidos en dicho territorio.

Reproducimos aquí el artículo:

Aguas subterráneas en Álava. Riesgos del fracking y medidas de control

Publicado el 31 julio, 2012 por acuifer

La palabra acuífero, del latín acqua (agua) y fero (llevar), hace referencia a los terrenos que contienen agua en cantidad apreciable y admiten que ésta circule por su interior con facilidad. Son aquellas formaciones geológicas que permiten el flujo fácil del agua hacia las captaciones (pozos, sondeos, galerías, zanjas,…), de forma que el agua extraída es inmediatamente repuesta por el terreno circundante.

Los terrenos que constituyen acuíferos pueden ser granulares o pétreos. En los primeros el agua circula a través de intersticios de tipo poro; decimos que son acuíferos permeables por porosidad. Los acuíferos granulares por excelencia son las capas o depósitos de gravas, de arena o mezcla de ambas. En Álava, el más representativo es el acuífero aluvial cuaternario de Vitoria-Gasteiz. En los segundos, los intersticios son espacios planares (fisuras tipo diaclasas y discontinuidades entre estratos) más o menos ensanchados por la disolución del agua, o bien conductos de escalas que van desde centimétricas hasta las métricas. Estos acuíferos se conocen como acuíferos fisurados y las formaciones carbonatadas representan mayormente este tipo de acuíferos (acuíferos kársticos). La representación en Álava de estos acuíferos es amplia: las sierras de Badaia, Arkamo y Gibijo, que conforman la Unidad Hidrogeológica (UH) Subijana, la Sierra de Cantabria, que constituye la UH del mismo nombre, la Sierra de Arcena que da lugar a la UH Valderejo, etc. También existen los acuíferos mixtos, que presentan poros, fisuras y discontinuidades a la vez.

En Álava, la ocupación de los permisos de exploración afecta a la casi totalidad de los acuíferos que extienden sus dominios por territorio alavés, puesto que la extensión de aquellos abarca casi el 90 % de su demarcación. Sin embargo, en la fase exploratoria que al parecer se nos avecina, lo que más preocupa son los pozos cuyos permisos sólo están pendientes de recibir la licencia municipal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y que atravesarán todo el espesor (alrededor de 450 metros) de la UH Subijana, una unidad de alto valor estratégico como reserva de agua subterránea (72,5 Hm3/año). Se trata de una formación intensamente fracturada, lo que le confiere una alta permeabilidad. La gran mayoría de sus fracturas con síntomas de karstificación corresponden a fracturas verticales o con ángulo muy alto. La karstificación de la formación origina toda una jerarquización del drenaje subterráneo desde la superficie (áreas de recarga) hasta las surgencias o manantiales (áreas de descarga). La recarga al sistema se produce por infiltración de la lluvia útil sobre los afloramientos de las calizas. El drenaje del acuífero se realiza a través de las numerosas surgencias que se ubican próximas al contacto de la unidad carbonatada de Subijana con las margas de Osma y las margas de Zuazo (de baja permeabilidad): son las surgencias de Nanclares, con un caudal medio de 440 l/s, Osma, con caudales en torno a 400 l/s, Abecia, que presenta un caudal medio entre 50 y 100 l/s, y los de Lendia, Foronda, Kas y Legarda, interconectados entre sí, con caudales muy variables y con rápidas respuestas a las precipitaciones. Además de estos manantiales perennes existen otros cuya actividad responde únicamente a periodos de aguas altas (Subijana, Huetos, Andagoia, Ugau y Fresneda). Mención aparte merece el paso del río Baias por las calizas, conocido como Techa, cuyo funcionamiento a lo largo del año es alternativamente como sumidero, en aguas medias-bajas, y como surgencia en aguas altas.

Los riesgos del fracking

Uno de los principales objetivos que pretende la Directiva Marco del Agua consiste, a través de un programa de medidas incorporado a la planificación hidrológica, en establecer un marco para la protección y prevención de la contaminación a las aguas subterráneas, mejorarlas y restaurarlas en la medida de lo posible a su estado natural. Al parecer, las sombras que sobre los dominios subterráneos proyecta SHESA con el beneplácito de quienes gobiernan, se postulan como importantes riesgos para no cumplir con la normativa en lo que en materia de aguas se refiere. Pero en realidad, la cuestión es más grave que transgredir los límites de la ley y nuestra obligación es ir más allá, debiendo analizar en profundidad cuáles son los riesgos que en realidad asumimos.

Hasta la fecha, los riesgos de contaminación de los acuíferos venían asociados a las actividades potencialmente contaminantes que se desarrollaban sobre la superficie del terreno. Con la técnica del fracking que se pretende llevar a cabo, los diversos aditivos químicos introducidos en el subsuelo causarían la contaminación directa de los niveles a fracturar y el riesgo para el resto de niveles atravesados por la perforación. Esta práctica podría restringir o excluir cualquier uso posterior de la capa contaminada como pueden ser, por ejemplo, propósitos geotérmicos.

Las memorias ambientales elaboradas para los diferentes pozos de exploración detallan el grado entubamiento de los pozos, siendo, para las profundidades a las que atravesaría la formación calizas de Subijana, de dos entubamientos y sus correspondientes sellados de hormigón más un tercer entubamiento correspondiente al pozo de producción. Las deficiencias en el encementado de los pozos ya han costado unos cuantos casos de contaminación de aguas en Pensilvania. Las muestras de agua estudiadas en pozos de agua potable situados sobre las formaciones de esquisto Marcellus y explotadas mediante fracking han mostrado contaminación por metano en la mayor parte de los casos.

Otras de las dudas que nos plantea esta técnica son los modos en los que podría producirse la contaminación del acuífero. ¿Conocemos con certeza cómo se van a comportar ante la fracturación los materiales de la formación Balmaseda, que son los que contienen el gas?. ¿Sabemos el alcance que pueden adquirir las fracturas de forma que puedan conectar con fracturas de niveles superiores? A pesar de que la distancia entre el techo de la Fm. Balmaseda y la Fm. Subijana supera los 1500 metros, la experiencia nos habla de casos de contaminación como el que se produjo en el acuífero de Subijana en el año 1961, durante los estudios de investigación que se llevaron a cabo en el pozo Castillo-2 (municipio de Vitoria-Gasteiz). Las causas de ello fue el uso de lodos acidificados que conectaron la formación contenedora del gas, en aquel caso la Fm. Gárate, con las calizas de Subijana.

Ante estas hipotéticas situaciones que nos planteamos y otras reales ya vividas resulta realmente necesaria una investigación geofísica detallada, que defina las zonas más sensibles y vulnerables a la contaminación, mediante la identificación de las fracturas existentes en el subsuelo y determine el comportamiento de los materiales en condiciones de fracturación inducida. Algunos expertos aconsejan elaborar un modelo iterativo con múltiples pozos en funcionamiento que permita determinar bajo qué circunstancias la migración del gas resulta más probable.

El medio kárstico es altamente vulnerable a la contaminación debido a su particular estructura de drenaje. En el caso de estos acuíferos, la función de almacenar el agua (función capacitiva) reside en la propia matriz rocosa, más o menos permeable, mientras que las zonas de drenaje son las que aseguran la función transmisiva del

http://www.acuifer.com/blog/2012/07/aguas-subterraneas-en-alava-riesgos-del-fracking-y-medidas-de-control/ Página 2 de 3

Aguas subterráneas en Álava. Riesgos del fracking y medidas de control | Acuifer 06/08/12 11:42

flujo. De esta forma, si se produjese la contaminación en el eje de drenaje, éste transmitiría rápidamente el contaminante, sin apenas modificación, hacia las zonas de surgencia. El agua de la surgencia recuperaría rápidamente su calidad química inicial una vez que cesase la contaminación, si ésta ha sido puntual en el tiempo. Sin embargo, pueden darse situaciones más complejas de forma que el contaminante persista más tiempo en el medio. En caso de que el contaminante alcanzara las zonas de almacenamiento, más o menos aisladas de las zonas de drenaje, el contaminante persistiría en el medio durante un tiempo, más o menos largo, junto con el agua allí almacenada, lo que originaría su dilución por mezcla con aguas limpias, contribuyendo así a reducir el límite de la contaminación en la surgencia. El contaminante será finalmente descargado a través de alguna surgencia desfasado en el tiempo respecto al momento en que se produjese la contaminación (Antigüedad, I. Morales, T. y Uriarte, J.A., 2007)

Medidas de control

Aceptar el fracking y los riesgos que conlleva supone tener que adoptar necesaria e inexorablemente medidas de control.

Los agentes encargados de velar por el buen estado de salud de las aguas subterráneas (URA Agencia Vasca del Agua) prevén incorporar a lo largo del presente año la determinación de hidrocarburos a las analíticas periódicas que ya viene realizando desde 1999, consistentes en el control bimestral de compuestos mayoritarios y control anual de sustancias contaminantes que señala la Directiva de aguas subterráneas (arsénico, cadmio, mercurio, plomo y tricloroetileno).

Pero además de esta medida de control, sería conveniente que las actividades de perforación y entubación de los pozos fueran asimismo labores controladas, al igual que sería ventajoso el considerar la introducción de trazadores químicos en el líquido empleado en el proceso de fracturación de la roca, para aportar pruebas concluyentes sobre los riesgos de esta técnica, de forma que si el compuesto aparece allí donde no debe supondría una prueba irrefutable, permitiendo determinar el cómo, cuándo y dónde de la contaminación producida.

Y sobre todo, y como medida de prevención más que de control, sería conveniente cuestionarnos si la inyección subterránea de productos químicos tóxicos debería ser o no permitida, sin haber investigado previamente sus efectos a corto, medio y largo plazo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en documentos. Guarda el enlace permanente.