BNK no obtendrá nuestro silencio

A propósito de la charla que dio BNK en Villasante el día 15 de noviembre de 2013

BNK NO OBTENDRÁ NUESTRO SILENCIO

Hoy, aquí, una vez más, hemos asistido al ritual litúrgico del culto a una divinidad con muchos nombres: dinero, beneficio económico, oportunidad, negocio, mercado, éxito, desarrollo sostenible o progreso. Es un culto en el que los cánticos, rezos y salmodias se han sustituído por pogüerpoins, gráficos, estadísticas y vídeos que no funcionan, y en el que las casullas y estolas se han cambiado por ropas de marca y peinados de peluquería.

Hemos asistido a una nueva representación del gran espectáculo de la mentira, el engaño deliberado y las falsas promesas. Se trata de una representación a la que ya nos vamos acostumbrando, aunque no deberíamos hacerlo. Hoy hemos asistido una vez más a esta representación con una magnífica puesta en escena, una impecable presentación, un cuidado vestuario y con los papeles bien aprendidos.

Los protagonistas de esta representación son expertos en “comunicación”. Digamos que en lo que ellos mismos llaman “comunicación persuasiva” y que no es otra cosa que lo que antes se llamaba sin más “propaganda”. El ministro de propaganda del III Reich, Goebels, autor de los “once principios de la propaganda” que puso en práctica con bastante éxito durante los años que tuvo tal responsabilidad en el gobierno nazi, es uno de sus principales maestros. Estos expertos en comunicación cobran buenas nóminas de su patrón para hacer el trabajo que tienen encomendado: convencernos de la bondad de sus objetivos y de lo bueno que es para nosotros que ellos ganen mucho dinero. Estos “expertos” hoy trabajan para BNK, que es quien les paga las nóminas, pero hace dos días trabajaban para otras compañías o para el Ministerio del Interior… y dentro de cuatro días trabajarán para otra compañía que puede ser incluso de la competencia de BNK y hasta podría ser que de aquí a algún tiempo les viesemos intentando convencernos de lo horroroso que que el fracking y de la necesidad de apostar por otros modelos energéticos. Todo depende de los intereses de quien les pague, porque nadie informa contra los intereses de su dueño.

Hoy, trabajan para BNK. Una compañía canadiense que controla mucho dinero en todo el mundo y que prevé hacer grandes negocios con los recursos naturales que se encuentran en el subsuelo de nuestra tierra. A cambio de los millones de dólares o de euros que esperan ganar, a nosotros nos quieren sobornar con algunas migajas… algunos puestos de trabajo de baja cualificación, de corta duración y de mucha movilidad. Los millones de euros serán para una empresa de Canadá. O sea lo que tenemos bajo nuestros pies servirá para que ganen mucho dinero los de Canadá a cambio de unos pocos puestos de trabajo, mal remunerados, precarios y para poco tiempo. Pero sobre todo a cambio de destruir nuestra tierra, nuestro paisaje, nuestra forma de vida, arruinando a los pequeños agricultores y ganaderos que tendrán que abandonar su actividad por un puesto de trabajo de peón en un pozo y después en otro y que sus hijos no podrán heredar como habrían podido hacer con el ganado y los campos que han tenido que abandonar. Cuando BNK haya ganado lo suficiente y haya extraído hasta la última gota del gas que se encuentra en las rocas del subsuelo de nuestra tierra, cerrarán todas sus oficinas y desaparecerán rápidamente dejando tras de sí un montón de pozos con tubos de hormigón perforando la tierra, piscinas de lodos y aguas contaminadas que beberán las aves que surcan nuestros cielos, una tierra desolada, carreteras destrozadas por el contínuo tráfico de enormes camiones, acuíferos secos o contaminados, cuyas aguas no se podrán beber y no servirán para regar, ni para el ganado… Porque tanto BNK, como sus empleados expertos en comunicación están acostumbrados a tomar decisiones que nos afectan a todos y a actuar sin enfrentarse nunca a las consecuencias.

Hace poco hemos leído en la prensa el asunto del proyecto de almacenamiento de gas en el subsuelo, cerca de Vinarós (Castellón). La empresa aseguraba que no había riesgos, presentó estudios e informes de todo tipo de expertos en los que se garantizaba que no había ningún riesgo. Cuando empezaron a inyectar gas se produjeron los primeros seísmos que se repitieron durante varios días. De momento, el proyecto se ha paralizado…

En el colmo de la desfachatez, tal como pudimos leer en la prensa, llegaron a decir esto: “Recaredo del Potro, presidente de Castor, la empresa gasística a la que se atribuye el origen de los seísmos, ha reconocido en la SER que temía que se registraran, pero nunca de tal magnitud.”

Pero ¿sabeis qué es lo que ha pasado? Pues que la empresa responsable del proyecto y de los seísmos ha pedido al Estado, o sea a todos nosotros, una indemnización. Nos destruyen la tierra y además hemos de pagarles por hacerlo.

Esto me recuerda algo que contaba el novelista alemán Sebald en su novela “Austerlitz”: “conocí la auténtica medida de la perversión del derecho entre los alemanes y de los actos de violencia que perpetraban a diario en el sótano del palacio Petschek, en la prisión de Pankrác y en el lugar de ejecución fuera, en Kobylisy. Por una contravención, una simple vulneración del orden reinante, se podía, después de haber tenido noventa segundos para defenderse ante un juez, ser condenado a muerte y ahorcado de inmediato en la sala de ejecuciones que estaba al lado mismo de la de juicios, y a lo largo de la cual había un carril de hierro bajo el techo, del que colgaban los cuerpos sin vida que, según hiciera falta, se iban corriendo. La cuenta de ese procedimiento expeditivo se enviaba a los parientes del ahorcado o guillotinado, con la observación de que se podía saldar en plazos mensuales.”

BNK controla mucho dinero y eso significa que controla mucho poder en todas las esferas, desde las más altas hasta las más pequeñas. Pero esto no es suficiente, porque necesitan controlarnos a todos. Necesitan de nuestra colaboración y, si esto no es posible, al menos, de nuestro silencio.

A veces nos preguntamos cómo fue posible que la Alemania nazi cometiese los tremendos crímenes que todos sabemos, cómo fue posible que entre la población alemana nadie dijera nada. Muchos colaboraron, pero muchos más se escondieron en sus casas y callaron y una vez terminada la guerra siguieron callados, porque se sentían culpables de haber callado.

Martin Luther King dijo:

“Nuestra generación no se lamentará tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos”.

Lo que han venido a buscar aquí hoy es nuestro silencio, pero nosotros no podemos quedarnos callados porque algún día, en un futuro no muy lejano, nuestros hijos y nuestros nietos preguntarán qué hicimos nosotros para impedir el desastre y la ruina de la tierra en la que les tocó nacer.

Y para convencernos, y así lograr nuestro silencio, nos envían a sus expertos en propaganda, bien pertrechados con informes pagados por las propias compañías interesadas en el negocio y con una batería de datos, fotografías, curvas, gráficos…

Esto también me recuerda algo. Al poco tiempo de que los alemanes ocuparan Praga comenzaron a poner en marcha lo que, científicamente, llamaban política de relocalización de judíos. Mediante un hábil sistema de propaganda conseguían que los judíos fueran por su propio pie a las oficinas en las que se inscribían para ser deportados, como si fueran a ir a la tierra prometida por los sionistas. Les hablaban de un agradable balneario llamado Theresienstadt, con hermosos jardines, caminos para pasear, pensiones y villas. En muchos casos les convencían para que firmasen unos, así llamados por ellos, contratos de compra de hogar, en los que invertían todos sus ahorros. Como consecuencia de las ilusiones que les hicieron concebir, la gran mayoría de los judíos, sobre todo al principio, llegaban a Theresienstadt equipados con sus mejores prendas y joyas y con toda clase de objetos en sus equipajes.” El mismo Goebels mandó filmar en Theresienstadt una película, que hoy se puede ver en youtube, destinada a desmentir todas las supuestas barbaridades que contaban los aliados sobre los campos de concentración alemanes. En ella se veía a los judíos trabajando en talleres, bien vestidos y alimentados, y asistiendo a conciertos, jugando al futbol y organizando fiestas. En Theresienstadt, malvivían 60.000 personas en 300.000 m2, en un hacinamiento inhumano. Diariamente había que transportar a los hornos de incineración situados en el mismo campo a cientos de cadáveres, como resultado de la altísima mortalidad debida al hacinamiento y la deficiente alimentación y vestido.

Termino ya con unas palabras que no son mías. Las escribió Walter Benjamin:

“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Se ve en él a un ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desencajados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraiso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso.”

Asociación Cultural Rus Redire
En Villasante, a 15 de noviembre de 2013

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